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12jun

La viabilidad futura de España exige profundos cambios

“La competitividad es otra de las asignaturas pendientes de todas las industrias”

 Hace poco más de dos años la Comisión Europea publicaba un interesante documento con el título “Europa 2020. Una estrategia para un crecimiento inteligente, sostenible e integrador”, en el que realizaba un análisis sobre cuáles eran los retos de sus países miembros en este tiempo. Este texto adquiere especial relevancia en la complicada coyuntura que vivimos, en la que surgen algunas voces discrepantes con el proyecto común, y en la que la cohesión territorial, social y económica queda en entredicho.

 

España se encuentra en estos momentos en el punto de mira de la Unión Europea. Se considera que se ha convertido en uno de los principales elementos distorsionadores a la hora de alcanzar los objetivos prefijados en la agenda de este grupo de países. Una percepción que origina un escenario complicado que, en última instancia, se traduce en una presión sin precedentes sobre nuestras empresas y ciudadanos.

 

Más allá de evaluar las medidas puestas en marcha por las distintas administraciones públicas españolas, ahora más que nunca es necesario que España experimente un profundo cambio desde el punto de vista estructural.

 

Invertir en capital humano

 

Una de las más importantes carencias de nuestro mercado es el capital humano. Es absolutamente imprescindible abordar una reforma integral de todo el sistema educativo, desde sus inicios, hasta las etapas universitarias y de formación profesional. Existe un enorme fracaso escolar en la educación secundaria, ninguna universidad española está situada entre las 150 primeras del mundo y la formación continua entre los trabajadores es muy limitada. En este sentido, tampoco servirá de nada hacer un esfuerzo en esta línea si, a posteriori, no somos capaces de retener talento e investigación dentro de nuestras fronteras.

 

Por otro lado, la inversión en I+D+i es un elemento crucial y diferenciador con respecto a otras economías con mayor potencial. En 2010 España se encontraba en el puesto 18º de 27 en innovación según el informe “Innovation Union Scoreboard 2011” que publica la UE. A tenor de los últimos Presupuestos Generales del Estado aprobados por el Ejecutivo central, me temo que el panorama no va a mejorar y continuaremos en el vagón de cola de la innovación.

 

La competitividad de nuestras empresas es otra de las asignaturas pendientes, en general para todas las industrias, y en particular para dos de nuestros grandes abanderados en los últimos años, el sector inmobiliario y el turístico, que se enfrentan ante el difícil reto de reinventarse. El primero, con el fin de sortear el grave contexto en el que se encuentra inmerso. El segundo, con el objetivo de capitalizar el gran potencial con el que cuenta España en este sentido y ocupar el lugar que merece en el panorama mundial.

 

Además, la reforma del mercado de trabajo a distintos niveles era y es un factor determinante, así como el incentivo a la productividad y a la incorporación de la economía digital, tanto a nivel organizativo, como en la estrategia de negocio de cualquier compañía.

 

La internacionalización de las empresas, independientemente de su tamaño y especialmente indicada para las pymes en desarrollo, se configura también como una clara alternativa en determinados segmentos de mercado que ya se encuentran saturados a nivel local.

 

La política energética es otro de los principales escollos a los que nos enfrentamos. Aquí la adopción de una política energética común con nuestros vecinos europeos es una necesidad ineludible. Un mercado único de la energía, que permita paliar los efectos de la dependencia exterior sólo puede redundar en una mayor fortaleza para los países miembros. Pero, por supuesto, todo ello acompañado de una mayor eficiencia en el consumo, un aumento del uso de fuentes alternativas y un papel más activo en la lucha contra el cambio climático.

 

Otros problemas

 

Por último, no podemos olvidar que tenemos un serio problema demográfico, que amenaza la viabilidad de España como proyecto: un índice de natalidad en claro descenso desde el año 2003, combinado con una inmigración y población cada vez más envejecida, ponen en jaque no sólo el sistema de pensiones, sino también el futuro del Estado del Bienestar tal y como hasta ahora lo hemos conocido.

 

Ante esta situación no queda otro remedio que tomar las riendas con determinación y trabajar en la búsqueda de soluciones que nos permitan ver el futuro con optimismo, aunque sea en el medio y largo plazo. Una estrategia conjunta y consensuada entre el gobierno, oposición, patronal, sindicatos y ciudadanía en general pasa por ser la fórmula idónea. El apoyo de todos es fundamental, pero no debe ser excluyente. España exige medidas inmediatas, por supuesto bien fundamentadas y articuladas, y es prioritario establecer un punto y aparte.

 

Es responsabilidad de todos que la España de nuestros hijos ofrezca un valor añadido, y sea competitiva, innovadora, productiva y sostenible. Tenemos que interiorizar la necesidad de realizar un profundo cambio e inculcárselo a las generaciones venideras. Hoy el reto parece inalcanzable, pero el esfuerzo de todos lo puede hacer posible.
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Publicado por : Revista Contable

Autor: Mario Alonso